me quiero re-casar!


Con tanta boda, tantos sentimientos, tanto amor... oiga, ¡aquí una quiere re-casarse!
Y en cierta manera, lo vamos a hacer... Gracias a nuestra dejadez, y a  nuestras agendas apretadas, después de casi un año y medio después, nos vestimos de novios otra vez!
Ramo, peluquería, maquillaje, y algo de decoración.

Cuando nos casamos buscamos fotógrafo, y contratamos el pack con preboda, boda y postboda! que no nos falte de ná! y menos mal...

Nos casamos el 15 de agosto, un año antes más o menos, empezamos a avisar a la gente, y todos coincidían con lo mismo "¿estáis locos? ¡15 de agosto! ¡menuda calor!

que noooo.. que nos casamos por la tarde, es al aire libre, y no hará tanto calor, de verdad. Además, la masía dónde nos casamos está como en una montañita y estaremos súper bien. Haremos el cóctel y la orquesta fuera, como una verbena de verano, será muy divertido.


Si, divertido fue, incluso se nos fue de las manos... pero calor, calor, lo que dice calor... como que no...
Durante todo el día, sol, calor infernal, de las del 15 de agosto, ¡vaya! y justo al salir de la peluquería... nubarrones, alguna gotita... "no pasa nada, tormenta de verano de las que duran 5 minutos y ya está" ilusa de mí!

La ceremonia la pasamos como pudimos, entre gotitas de agua, y cielo encapotado, pero aguantó. El cóctel... de aquellas maneras, mejor nos metemos en la carpa, porque las gotitas ya no son tan pequeñas, y empiezan a ser más seguidas...
Entramos al banquete y ¡catapúm! truenos, relámpagos, chuscos de punta, diluvio universal, tormenta tropical... ¡la que se lió en un momento!

Vamos a ver, hay dos opciones:
1.- atacarse, enfadarse porque nada va a ser como lo habíamos planeado
2.- buscar solución y seguir disfrutando del día más bonito y feliz de nuestras vidas.

Mira tu por donde, ¡elegimos la segunda!
Los de la orquesta, que se metan dentro del salón. La mesa de los tíos, que se acerque a la mesa presidencial. Los amigos, que recojan lo que puedan del exterior. Las que van sin tirantes, pidan chaquetas a sus queridos maridos, hermanos o primos...
¡que llueva lo que quiera! ¡aquí vamos a seguir con la fiesta!
¡y que fiesta!

Al buscar al fotógrafo ya le dijimos que fotos postizas no queríamos ni una, queríamos alguna foto "de bonito" de esas que regalas a la familia para que se pongan en la salita o en el mueble del comedor, pero unas pocas, un par, tres a lo sumo. Imposible, con la que caía a ver quien era la guapa que se ponía, con un vestido de tul de esos que si se mojan pueden triplicar tu peso, debajo de un arbolito, monísimo, con sus luces, sus farolillos, sus corazones... pues yo, no me puse. Preferimos disfrutar de nuestros invitados, estar con ellos, saludarlos. Y sinceramente, no me arrepiento.

¿pero que pasa cuando llega navidad, revisas las fotos para ver cual regalar y no hay ninguna decente? que te toca pensar un regalo... 
así que este fin de semana, nos vamos de preboda... ¡y que preboda! 
quería no desvelar el secreto, pero seguro que no puedo evitar colgar alguna foto en instagram...
la próxima semana os cuento mucho más!!! de momento os digo que el sábado por la tarde, magenta estará cerrada.