mis antojitos

No, no estoy embarazada. Pero seguro que tú también sufres antojitos variados en momentos inesperados. 
Vale... lo podemos llamar también gula, o tener un agujero negro en el estómago. También me sirven esas descripciones.

Al caso, hay días, que por la razón que sea, porque nuestros chips se desconfiguran o se reconfiguran, sufrimos un antojo terrible de algún alimento. 

¿No te ha pasado nunca?
Si jamás te ha pasado, deja de leer, no sabes la suerte que tienes y no voy a ser yo quien te provoque los antojitos a partir de ahora. 

Si te ha pasado, entenderás a la perfección el deseo repentino de comer donettes, si son rayados, es perfecto y si encima, eres de las que también desea que el agujero este tapado por el chocolate... Eres de las mías!
No suelo comerlos, pero el día que me da a mí la tarde... La merienda es hiper calórica. 

O esos días de...¿y hoy que cenamos? Y te viene a la cabeza esa pizza, con masa fina, suuuuper crujiente. Da igual lo que lleve, la masa y su 'crash ' ya te alimenta ¿verdad?
Aunque sí puedo elegir... un poco de bacon, queso y nata, no estaría mal... o un poco de sushi, así, algo ligerito...jejejej



¿Y qué me dices del deseo delirante de comer gominolas? Si, entrarías en un quiosco, comprarías todos los sabores que lleven picapica, todas las chucherías rellenas, las que son nuevas, las que tienen versión fruta y versión bicho. Si, te gastarías toda la calderilla del monedero y harías muy feliz al quiosquero. Y el regaliz rojo, los tobosines... mis preferidos!!
Y si... Como siempre acabaría el plátano y la cola rodando dentro de la bolsa y tu eterna pregunta ¿porque los he comprado, si no me gustan?


O esas tardes de sofá en las que pagarías porque todos los comercios tuvieran servicio a domicilio, especialmente los de alimentación, para pedirles un camión de pipas, de palomitas o un rico crepé de chocolate...
Es así, así son los antojitos. Pueden aparecer una noche de verano camuflados de helado de leche merengada, con un tarro de canela para servirse al gusto. O en forma de mojito, suave, flojito (que mañana se trabaja)

Por no hablar de los lunes... ¡Ay los lunes! Es el día verde por excelencia. Después de tanto exceso el fin de semana, hoy como verde, ensalada, puré o hervido. Y algo ligero, pechuga a la plancha, o tortilla, a la francesa, sin abusar. 
Y te plantas delante de la nevera, abres la puerta... Y de repente, te viene a la cabeza, ese arroz con curry con cordero (lo comí en Nueva York y lo recuerdo mil veces al año) o te acuerdas de esa receta súper fácil y nada verde que te dio tu amigo, el que odia la cocina y se ha independizado. Pues oye... Si a la pechuga le añades cebolla, nata, bacon y un poco de orégano muy verde no es, pero está....

Y llega el postre... de temporada (eso sí) y ves las naranjas, con sus vitaminas concentradas en sus gajos, con su piel limpia, del terreno, de km 0, es la mejor opción, sin duda! Pero... ¿Y si abrimos el tarro de nutella, cogemos una cucharadita, la ponemos en una recipiente al micro con una hoja de menta, pelamos la naranja y le ponemos encima el chocolate recién derretido? Y calentito, ¡qué hace frío!


Pues eso, lunes verde... para otros. Y si, ¡¡a la mierda la operación bikini! 

Antojitos terribles que yo creo que se agudizan los lunes, es como estar de resaca, dos días saltándote la dieta, comiendo gorrerias y de repente ¿queremos cortar por lo sano? 
Todo lleva un proceso de adaptación, y yo creo que me adaptaré mañana, porque tengo la panadería al lado de la tienda, y hacen una coca de verdura... Que quita el hipo, y mi antojito es superior a mí fuerza de voluntad!

¡A por el lunes! 
¡Y a por los antojitos!