padres recién hechos


A finales de año y principios del 2016 dos parejas muy importantes para nosotros y para magenta (ayudaron lo que no está escrito en que ésto acabara siendo una realidad) van a ser padres.

Se inician en una aventura llena de aprendizaje, de nuevas emociones y sensaciones. Una aventura llena de cambios y novedades.

Una aventura sin fin. La aventura de ser padres y crear una familia.

No puedo imaginar lo que sentirán. Imagino que será una mezcla de intriga, miedo y emoción.

Sé de sobra que pasaran en examen con notaza, a parte de ser muy 'apañás' tienen a su lado a dos valientes luchadores que les están ayudando a descubrir y conocer los entresijos de su nueva vida.

Al mismo tiempo, me pregunto todo lo que van a sentir cuando tengan a sus hijas en brazos (las dos preciosidades que vienen, van a ser niñas). Imagino que por un momento se les detendrá el tiempo, no existirá nadie más en el mundo. Ese será el momento en que la palabra 'familia' tendrá un sentido especial.

Me ha gustado esperar para ir a ver a las nuevas familias cuando tienen un bebé. Entiendo, que ellas están doloridas, asimilando todas las novedades, notando el continuo cambio de su cuerpo, luchando por conocer las necesidades de su bebé, buscando como ser buenas madres. Creo que ese momento es demasiado íntimo como para llegar desbordando emoción.

Luego deben llegar a casa, acoplarse, asimilar más cambios, nuevos hábitos, nuevos horarios y nuevas rutinas. Entiendo que no debe ser fácil, aunque sí gratificante.
Pero poniéndome en su piel, creo que amigos, y ciertos familiares debemos esperar el 'venid a conocer a mi hija', no apresurarnos a ir, plantarnos en su casa con regalos, que estoy segura que agradecerán mucho, pero quizá sea hora de comer, de cenar, de duchar al bebé, o de descansar los padres un ratito. Hay que saber esperar, saber qué momento es el ideal, y ante todo, preguntar.
Un, ¿puedo ir? no cuesta nada. Y si nos contestan...

estoy bañando al bebé, dando de comer, es tiempo de ducha, estoy poniendo lavadoras, o haciendo la cena... 

creo que no es un buen momento. Mejor esperar al fin de semana, y respetar el orden, la jerarquía familiar, que debemos entender que es más importante que vayan los abuelos de la criatura o sus tíos, que los amigos. No es necesario juntarnos tropecientos en su casa. Vamos a dar la bienvenida, y nos marchamos sin más. No vamos a provocar un caos, ni una fiesta.

Vi hace poco por facebook ésto, y creo que dice muchas verdades.




Tengo mucha, muchísima ilusión de ver a Vega y a Noa, pero respetaremos el espacio de los padres recién hechos.
Por ahora esperaremos a que las dos preciosidades vengan al mundo! :)